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Dicen que la fruta que Eva le ofreció a Adan, no fue una manzana sino un racimo
de uvas. Es posible, puesto que la palabra
"Pomum" que utiliza la versión latina de la biblia no significa manzana sino fruta.Y teniendo en cuenta que la tentación debía ser muy fuerte, cabe pensar que Adan fue el primer adepto del Cabernet Sauvignon.Y quizas se dijo:
"Si las uvas ya estan buenas en crudo, deben estar todavía mejor convertidas en vino"
Y asi los hombres comenzaron a multipli-
carse, a la vez que se multiplicaban los vinos.
Afortunadamente, la cultura del vino está
reñida con el aburrimiento y la rutina. Está
rutina es la que intentamos romper en
CASA GUINART mantequeria con casi cien años al servicio del cliente, sita en las conocidas Rambles de Barcelona y dirigida por el Sr. David Moya Pascual, ofreciendo lo mejor de la bodega nacional.
Por sus variedades de clima, suelo y uvas permite a España ser una realidad indis-
cutible en el concierto mundial de los vinos. Nuestra relación calidad-precio resulta imbatible. Los "Vinos de España"se logran con los mejores equipos de vinificación, sin olvidar las buenas tradiciones, lo que nos permite conseguir vinos de gran calidad.
Para la obtención de nuestros vinos de calidad una de las variables que intervienen con mayor peso es el tipo de uva. En España estan registradas 146 variedades diferentes y destinadas a la elaboración de vino, pero las más importantes bien por calidad o por extensión de viñedo son un tercio de ellas. Estas uvas son:
- Uvas blancas.- Airen, albarello, albariño, chadonnay, garnacha blanca, gewuztraminer, godello, macabeo, malvasia, moscatell, ondarribi zuri, palomino, pedro ximenez, parellada, riesling, savignon blanc, treixadura y xarel•lo.
- Uvas tintas.- Bobal, cabernet franc, cabernet savignon, cariñena, garnacha tinta, garnacha tintorera, graciano,ondarribi beltza, mencia, merlot, monastrell o moristel, pinot noir, sumoll, tempranillo, trepat.
Entre todas ellas destacaremos como la uva noble española por excelencia la tempranillo llamada asi en La Rioja, tinto del país o tinto fino en Ribera del Duero, cencibel en La Mancha y en Catalunya se cultiva bajo el nombre de ull de llebre. Que proporciona vinos de calidad y de largo envejecimiento por su escaso nivel de oxidación. El sabor es muy afrutado. Su color es el característico rubí. Produce vinos de una gran finura y con equilibrio entre cuerpo y acidez. Permite que envejezca en barricas y pueda conservarse mejor en botella.
La amplia variedad de climas, suelo, tipos de uva, métodos de elaboración y tradición vinícola de cada zona han dado lugar a un extenso espectro de tipos de vino bien diferenciados. Su reconocimiento, estima y valoración por parte del público consumidor han ido siempre estrechamente relacionados con el lugar de producción del vino. Este ha sido el nacimiento del concepto natural de Denominación de Origen (D.O.). Por su extensión las dividiremos en zonas vinícolas tratando con más profundidad las D.O. de más importancia y calidad:
-Zona Atlántica.- Desde la frontera de Francia a la de Portugal, se extiende un complejo viñedo, en el que conviven variedades autóctonas y otras de importación reciente, blancas y tintas, nobles y residuales, conformando una de las regiones más características del atlas
vinícola español.
Durante decenios, el sur ha mirado con ironía hacia estos vinos de escaso grado y que unas elaboraciones incorrectas o mediocres hacían llegar al consumidor vestidos de amarillo turbio.
Hoy los vientos han cambiado de dirección. Tal vez, impulsados por la propia dificultad que el cultivo de la vid presenta en estas regiones, por la propia disminución de las plantaciones en la cornisa norte. Ha prosperado la idea de que sólo con el vino de calidad puede mantenerse la viticultura. Se trata de vinos en su mayoria para ser consumidos jóvenes, pero que han conseguido que muchas de estas comarcas hayan pasado, de ser despreciadas, a convertirse en modelicas para los viticultores y bodegueros de otras zonas.
Precisamente, uno de los más importantes y decisivos pasos, en la lucha por la calidad de estos vinos ha sido el extirpar progresivamente las más recientes variedades foráneas y los híbridos y decantarse conscientemente por las variedades propias. Ha sido a partir de esa decisión, cuando han podido empezar ha descubrirse las enormes posibilidades gustativas y aromáticas de estos vinos jóvenes y deslumbrantes, hoy a la vanguardia de los blancos españoles. Sus D.O. vinícolas son : Valdeorras, Ribeiro, Rias Baixas, Bierzo y Txacoli de Guetaria.
-Zona Catalunya.- Es muy probable que el primer cultivo sistematíco de la vid en la península ibérica se desarrollara en las llanuras que rodean la hermosa bahía de Roses en la Costa Brava y que fueran los griegos quienes la iniciaran, una vez fundada Ampuries. En tiempos de los romanos ese cultivo se había convertido en habitual y desde Tarragona partían las naves cargadas de ánforas con destino al puerto de Ostia. Desde aquellos tiempos remotos, el Mediterráneo nororiental español ha mostrado su vocación vinícola. Una zona con voluntad de calidad, de personalidad. Rosados del Ampurdà, rancios de Tarragona, densos tintos de Falset o de Terra Alta, delicados blancos del Penedés, aromáticos cavas, vinos de cabernet-sauvignon, de ull de llebre que es como en Catalunya llamamos a la tempranillo, vinos jovenes y otros cuidadosamente envejecidos en barricas de roble, vinos dulces del Priorat, con el peso de la tradición, y otros - Torres, Naveran o Raimat- que en el Penedés o en Costers del Segre parecen hablarnos ya de los vinos del siglo XXI. Esta zona vinícola comprende nueve D.O. Estas D.O. son Ampurdà-Costa Brava, Alella, Tarragona, Priorat, Terra Alta, Conca de Barbera, Costers del Segre, Penedés y una de nueva creación el Pla de Bages. A la que hay que añadir el peso casi absoluto de Catalunya en la llamada región del Cava. Es un vino bajo jurisdicción del Consejo Regulador del Cava el cual engloba 159 términos municipales de ocho provincias, las cuatro catalanas más Zaragoza, Navarra, La Rioja y Alava.
Es un vino obtenido apartir de los mostos de las blancas viura o macabeo, xarel•lo, parellada, chardonnay y subirat o malvasía, y las tintas garnacha y monastrell. Se consideran variedades principales las blancas viura o macabeo, xarel•lo y parellada. A partir de estas variedades y utilizando los mostos de las primeras fracciones del prensado, se elabora un vino base, blanco o rosado fermentado en virgen (sin presencia de hollejos), con unas caracteristicas muy concretas, al que despues se añade el licor de expedición. El proceso de elaboración del Cava, desde el tiraje hasta el degüelle, tiene una duración mínima de nueve meses. Según su contenido en azúcares se distinguen seis tipos de Cava:
- dulce: con más de 50grs de azúcar por litro.
- semiseco: de 33 a 50grs.
- seco: de 17 a 35grs.
- extra seco: de 12 a 20grs.
- brut : de 0 a 15grs.
- extra brut: con menos de 6grs .
-Zona del Duero.- Desde su cuenca alta, cuando aún no es más que un río modesto, hasta su desembocadura al pie de las bodegas de Vilanova de Gaia, en Oporto, el curso del Duero marca uno de los capítulos más brillantes de la geografía del vino. Pocos espacios pueden exhibir en el atlas del vino una biografía tan rica y compleja, en su historia y en su actualidad.
Las plantaciones de vid a orillas del Duero datan de la Alta Edad Media, de los primeros momentos de la colonización de la reconquista. La historia del vino del Duero habla de los monjes de Cluny, y también de los pobres campesinos llegados a estas tierras en busca de un lugar al sol y de un pedazo de tierra para cultivar. Los reyes lo bebieron y los obispos de Compostela obtuvieron concesiones de viñedos a orillas de este río de aguas terrosas. Lo bebieron los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago y los comerciantes de Medina del Campo, que pagaban las cántaras de vino con el oro y la plata que llegaba desde América.
Pero los viñedos del Duero, desde Soria hasta las proximidades del Atlántico, no son un punto en la memoria. Hoy cientos de años después de que los monjes plantasen la primera cepa, los políticos discuten en torno a una botella de tinto de Ribera del Duero y los banqueros aguardan su cupo de Vega Sicilia, mientras que los norteamericanos, hastiados de vinos ligth y sin personalidad, descubren la pujanza y la plenitud de los tintos de Toro, los críticos franceses se enamoran de la vigorosa verdejo de Rueda, que permite blancos corpóreos y en Vilanova de Gaia, frente a Oporto, siguen durmiendo las barricas que guardan los mejores vintages, acariciadas por la húmeda brisa del Atlántico.
Esta zona vinícola comprende las D.O. de Ribera del Duero, Rueda, Cigales y Toro, además de otras comarcas vinícolas como Benavente-Tierra de Campos, vinos de Fermoselle, Ribera de Salamanca, etc. Pero seria injusto terminar este viaje por el Duero sin asomarse, siquiera un instante, más allá de la frontera donde el río -ahora, el Douro portugués- cambia de nombre, donde se producen excelentes vinos de mesa y sobre todo, ese milagro de su desembocadura, uno de los más grandes vinos del mundo: el oporto, con sus ruby, sus suaves, palidos y secos "tawnies", de color tostado; o sus soberbios "vintage"o"late bottled vintage", los vinos de añada, que recogen el fruto de las mejores cosechas (tres de cada diez, según los expertos), y que luego duermen durante decenios, en busca de la perfección.
-Zona del Ebro.- Del mismo modo que ocurre en el río Duero, las orillas del Ebro sostienen un soberbio viñedo, rico, cambiante, que se remonta al imperio romano. Desde Haro, en la frontera de la geografía Atlántica, hasta Gandesa, en el traspaís Mediterráneo, el Ebro matiza vinos y viñedos de personalidades a veces contradictorias.
Si el Duero -al menos en su recorrido por España- parece ser la columna vertebral de un viñedo común, el Ebro tiene una juventud de vinos lluviosos y una vejez que es un delirio del sol. Viejos viñedos de peregrinos del Camino de Santiago, viñedos monásticos y viñas de señores aragoneses y catalanes. Tierras de vino que eran asentamiento de fronteras en tiempos de la Reconquista, caminos de trajinantes y carreteras que remontaban llevándose hacia el norte la fuerza de las insolaciones de Cariñena y Calatayud.
Vinos de Alava, intensos de color y nerviosos de acidez, vinos blandos, casi femeninos, de la Ribera de Navarra, vinos broncos de Aragón. Vinos de tempranillo, que piden el paso de los años, vinos de garnacha, de cariñena, que buscan un soporte, vinos blancos de viura, aromáticos, y rosados brillantes como una pincelada.
Hablemos de la opulenta Rioja, sus tierras son diversas, a veces incluso contrastadas. Y, sin embargo, ninguna otra zona en el mapa vinícola español se define tan rotundamente ante el consumidor. Hay una imagen de Rioja que conocen y son capaces de identificar hasta los más profanos: un sabor "rioja", un color "rioja", un vino "rioja".
Durante decenios, el vino elaborado en estas tierras, ha sido el rey indiscutido del mercado español. Incluso se podría afirmar que Rioja ha sido el modelo de vino que otras denominaciones buscaban cuando se esforzaban por mejorar. Hay otras D.O. que intentan hacerse notar detras de un gigante como Rioja. D.O. Navarra ha sido identificada por sus rosados de garnacha, frescos, ligeros, suaves, llenos de alegria y viveza. D.O. Somontano con vinos de mayor acidez y menor grado alcohólico, lo que les proporciona una extraordinaria finura y un gran equilibrio. Los tintos del Somontano, en los que interviene la uva tempranillo, además de las moristel, garnacha y parraleta, han sido definidos como los más europeos de los vinos aragoneses. Otras D.O. son: Calatayud,
Cariñena y Campo de Borja.
-Zona Alicante y Castilla- La Mancha.- En su conjunto su extensión de viñedo es colosal. Para ilustrar este colosalismo hay que tener en cuenta que la mitad del viñedo español esta ubicado en Castilla- La Mancha y que algo menos de la mitad del volumen de vino producido en España procede de esta zona. En el ambito territorial de Castilla- La Mancha aparecen integradas cuatro D.O. perfectamente asentadas y consolidadas. D.O. La Mancha que puede ser considerada la mayor concentración de viñedo del planeta, D.O. Valdepeñas con una antigua y solida tradición elaboradora y comercial , D.O. Méntrida de condiciones tanto naturales como vitivinícolas muy diferentes a las dos anteriores, D.O. Almansa la cual manifiesta ciertos rasgos levantinos; a estas hay que añadir la D.O. Jumilla con rasgos levantinos aún más acentuados.
Otras D.O. levantinas son Alicante, Yecla, Valencia y Utiel- Requena.
-Zona Andalucía y Tierra de Barros.- Andalucía, ofrece algunos de los vinos con más personalidad, no solo de España, sino del mundo entero. Los vinos generosos de las cuatro D.O. andaluzas, Condado de Huelva, Jerez, Málaga y Montilla- Moriles, no tienen comparación con ningún otro producto vinícola del mundo. Las imitaciones que pululan por los mercados internacionales, no pasan de ser meros sucedaneos de baja calidad, sin otra cualidad que su precio más barato que el de los grandes vinos andaluces.
A pesar de sus indudables atractivos son vinos que no estan de moda. Con la excepción relativa de los finos y manzanillas.
Fuera de Andalucía el conocimiento de este tipo de vinos es muy escaso. Los generosos andaluces son vinos con buena imagen de calidad, pero no es fácil llegar a ellos. Su distribución en el mercado nacional es bastante irregular y además, hay que sumar los problemas que plantea la amplia gama de tipos diferentes (amontillados, olorosos, diversos dulces, etc.) y la dificultad añadida de las variadas denominaciones que reciben estos vinos (cream, pale cream, medium, etc). Ante la crisis de los vinos generosos, las bodegas han diversificado su producción y han incluido en su gama de productos a los vinos blancos jóvenes, amparandolos en Jerez, con la denominación de vinos de la Tierra de Cádiz.
En la zona se produce brandy (o también llamado con la palabra castellanizada de coñac, la cual los franceses prohibieron su uso.) que es un aguardiente de tono ambarino transparente, dorado o caoba, que muchos gourmets aprecian como el mejor digestivo, acompañante imprescindible (junto con un buen puro habano) de una buena comida. Se obtiene mediante una doble destilación, una primera, en la que se logra un alcohol de baja graduación (27-30 grados) llamada flema y una segunda en que se alcanzan los 69-70 grados. Se obtienen así tres porciones sucesivas que reciben los nombres de: cabeza (el primer goteo), corazón (el destilado intermedio, que será el único aprovechable para el brandy) y colas (producto final). Para su crianza se utiliza el método típicamente jerezano de soleras. Así se consigue, por una parte, una uniformidad de sabores y, por otra, un motivo común de identificación de todos los brandies de esta tierra.
La D.O. Tierra de Barros elabora tintos de uva tempranillo y blancos con uva macabeo. También, la localidad de Almendralejo es una de las principales productoras de alcoholes vínicos, que participan de manera importante en la crianza de brandies, como el brandy de Jerez.






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